Las mejores soluciones las encuentras al vuelo. Están ahí, en el aire, listas para nosotros. Basta con atraparlas. Depende siempre del momento que estemos viviendo, claro, pero pensar demasiando en una cosa puede estropearla. B-.
martes, 31 de enero de 2012
Sparks Fly~
Encuéntrame en el medio de la lluvia, bésame en la calle, llévate el dolor. Porque veo que vuelan chispas cada vez que sonríes. Una sonrisa blanca, pura, que hace que olvide todo lo que hay alrededor, que sólo piense en lo que hay entre tú y yo. He visto como sonríes a otras chicas, pero no lo haces de la misma manera. Sólo a mi me sonríes de esa manera que me deja sin respiración. Es mi sonrisa, y te propongo un trato. Si cada vez que me ves me la muestras, yo te responderé de la misma manera, guardaré mi sonrisa más bonita para ti. Y, ¿quién sabe? Tal vez algún día a esa sonrisa le acompañe alguna palabra, quizá un hola, o un te quiero, si, mejor un te quiero, me gustaría escuchar salir esas palabras de la misma boca que me hace sonreír cada mañana. B-.
+Pareces mi madre.
-Vale, pero de todos modos, más vale tarde que nunca, ¿no?
+Hala, ahora te pareces a mi tía.
-¿Y qué tengo que decir?¿No debo dirigirte la palabra?
+Eso es justo lo que hace siempre mi hermano.
-Ya entiendo por qué te sientes tan bien conmigo, te parece que estás con toda tu familia.
B-.
-Vale, pero de todos modos, más vale tarde que nunca, ¿no?
+Hala, ahora te pareces a mi tía.
-¿Y qué tengo que decir?¿No debo dirigirte la palabra?
+Eso es justo lo que hace siempre mi hermano.
-Ya entiendo por qué te sientes tan bien conmigo, te parece que estás con toda tu familia.
B-.
lunes, 30 de enero de 2012
Buenos días, mundo. ¿Me haces un regalo hoy? Me gustaría levantarme de la cama y encontrarme una rosa. Roja no. Blanca. Pura. Para escribir en ella como si fuese una página nueva. Una rosa dejada por alguien que piensa en mi y a quien todavia no conozco. Lo sé. Un contrasentido. Pero me haría sonreir. La cogería y me la llevaría al instituto. La dejaría apoyada en el pupitre, sin más, sin decir nada. La dejaría alli toda la mañana. Después, a última hora, arrancaría uno a uno los pétalos y, con un rotulador azul, escribiría letra a letra, una sola en cada pétalo, mi frase favorita. Y después tiraría los pétalos por la ventana. El viento se los llevaría. Podía ser que alguien los encontrase. que volviese a ponerlas en orden. Que leyese la frase. Y que me viniese a buscar. Él quizá. Ya. Pero ¿quién es él? B-.
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